La fina línea entre emitir una opinión y creer saber más.

Todos alguna vez, nos encontramos en la difícil tarea de hacer entender al “sabelotodo”, que su opinión estaba equivocada, o en otras ocasiones, simplemente, callar, para evitar discusiones. La cultura de creer saberlo todo o de intentar menoscabar a los demás para un brillo propio, ha estado presente desde tiempos remotos, pero ¿por qué creo que ahora es peor ?.

Está claro que cada ser humano es único e irrepetible, que estamos programados evolutivamente para convivir en grupo, que logramos mejores resultados cuando varias personas aportan ideas, y un sinfín de teorías que apuestan al trabajo en equipo, pero ¿qué pasa cuando existen esas personas que confunden entre emitir una “opinión” y sentirse con derecho a juzgar? Es ahí, donde la situación se complica, y es que a pesar de que siempre hubo gente que podría tener más o menos conocimientos, me atrevería a decir que, en el pasado, el respeto al otro, hacía que las personas piensen dos veces antes de hablar.

Las opiniones están formadas por un conjunto de creencias, valores y experiencias, de manera a que un entorno formado por personas diferentes, tendrá riqueza de puntos de vistas, no estoy en contra de que las personas opinen, sino al contrario, es la manera más enriquecedora de crear ideas, analizando desde diferentes observaciones, lo que genera mi repudio, es cuando esa opinión, se transforma en una crítica injustificada o sesgada por apreciaciones personales subjetivas.

En el mundo actual, con las nuevas tecnologías, y la facilidad de esconderse detrás de una pantalla, se potencia este comportamiento, donde muchas personas expresan su opinión sin reparo ni respeto alguno, y es que vemos muchos casos en los que profesionales con años de estudio son juzgados, criticados o reciben “opiniones” de cómo obrar, por parte de personas que probablemente no tengan la habilidad cognitiva suficiente para hacerlo, dando por hecho, solo basado en las apariencias o los datos superfluos.

La cultura de "premiar" al que más sabe (y no la de fomentar trabajo colaborativo), o de no practicar la empatía, hace que muchas personas desarrollaron esta actitud y déjenme contarles que yo misma era una de ellas. Al principio de mi carrera, allá por mis 20 y tantos añitos, la inmadurez y mi corta experiencia basada en que todo lo que yo hacía, era siempre elogiado, contribuyó a que yo misma presentara la actitud de creer que lo sabía todo,lo que probablemente me hizo ganar muchos "enemigos" y lastimar a personas, sin la intención de hacerlo. Era del tipo de personas que buscaba siempre ganar en una discusión, que daba por hecho que todas las personas estaban haciendo algo mal antes de intentar escucharlas y entender sus motivos, y que, en vez de generar un trabajo colaborativo, apuntaba a hacerlo de manera individual, cargándome de responsabilidades que no me correspondían. Esto quizás, hace 12 años atrás no era “mal visto” en Paraguay, y en ese entonces, no tenía la madurez ni el conocimiento que tengo ahora, pero hoy día, el mundo cambió, y en países de primer mundo, como Australia, Nueva Zelanda, incluso se habla en las organizaciones, de conceptos como Put People First,o el estilo de liderazgo en el cual se pone a las personas primero, y no por el siempre hecho de romantizar los equipo de trabajo, sino porque las personas trabajan mucho mejor en entornos saludables, donde se respeta a cada persona y se trabaja de manera armoniosa. Pensar en las personas desde una dimensión personal, contribuir a que generen mayor sentido de pertenencia a la empresa y así brinden un mejor desempeño.

No debemos olvidar que detrás de toda pantalla, aún sigue habiendo una persona con sentimientos, emociones, una persona que aprendió con los años y que también está intentando hacer lo mejor.

La tecnología es una aliada valiosa en los equipos de trabajo, pero puede también ser una enemiga de la productividad y del trabajo colaborativo, si es que olvidamos seguir siendo seres humanos, si olvidamos el respeto, si olvidamos que no siempre vamos a tener la razón .

Creer que un tutorial de Youtube pueda superar a los años de experiencias, o simplemente juzgar de acuerdo a un solo punto de vista, te hará cometer muchos errores, y es que desde el momento que emitimos un juicio de valor, perdemos la oportunidad de aprender , la oportunidad valiosa de que un profesional en el área nos enseñe el motivo por el cual toma una u otra decisión.

La próxima vez que vayas a emitir una opinión, piensa en cómo te sentirías tú, si los roles estuvieran invertidos, y en vez de dar por hecho, suponer o cuestionar sin tener toda la información, es mejor preguntar, te aseguro que con esta actitud los resultados serán doblemente mejores, porque la gente a tu alrededor se sentirá inspirada a hacer aún mejor las cosas, saliendo a todos beneficiados.

Antes de ser parte de una empresa, somos seres humanos. Nunca dejes que tu valor como persona se pierda detrás del teclado.

Una atípica fusión entre arte, negocios y emprendedurismo.